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Ciudad Real, 09-11 de Mayo de 2017

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NOTAS DE PRENSA

La Galería del Vino de Fenavin, un espacio íntimo que ofrece muchas novedades en sus 66 calles y más de 1.200 vinos

Patrocinado por Global Caja y Fundación Tierra de Viñedos de Castilla-La Mancha, 75 personas velan por la tranquilidad de compradores y catadores

10.05.2011 | 

La innovación y la cita a solas entre compradores y vinos tiene su máximo exponente en la Galería del Vino de FEnavin 2011, espacio donde sólo se escucha el tintineo de copas y los andares sigilosos de las 70 personas que alimentan este encuentro íntimo, aventura única en España.

La Galería del Vino, gran escaparate de la Feria, acoge 1.200 botellas de vino dispuestas, en condiciones y con temperatura óptima para su cata, repartidas por 66 calles, agrupadas según el consumo de vino en cualquier restaurante. Así se comienza con los espumosos, cavas, blancos jóvenes, rosados y tintos jóvenes; para seguir por los tintos jóvenes, vinos roble y crianzas, siendo éstos los más numerosos ya que ocupan 9 calles.

Después el catador y comprador tendrá crianzas y reservas, reservas y grandes reservas, otros vinos, vinos ecológicos y vinos ecológicos y otros productos, especialmente dulces y generosos.

Para ahorrar tiempo al comprador

La Galería del Vino es uno de los puntales de la Feria, pues propicia la labor de los profesionales con su precisa organización y ahorra tiempo a los compradores que tienen las cosas claras. Y, que, al lado de cada botella de vino, encuentra una ficha técnica, en la que se puede identificar el nombre del vino, sus características, precio, ubicación del stand dentro de la Feria y la persona de contacto. Todo está pensado en la Galería del Vino para agilizar el trabajo.

Los números de la Galería del Vino hablan de su complejidad. Su organización ha supuesto más de un año y medio, cinco trailers transportando los elementos para su montaje, más de 60.000 copas a disposición de los catadores y 75 trabajadores (entre personal de sala y coordinadores) velando por su funcionamiento día a día, lo que da una idea de la aspiración de este espacio.

Aunque "lo bonito, casi poético, de este lugar es que se trata de un sitio tranquilo para catar sin prisas, con serenidad, y sin ser aconsejado, y donde todos los vinos tienen las mismas posibilidades de gustar a los compradores, porque son tratados por igual, sea cual sea el volumen económico que mueva, sea una pequeña bodega o una grande", comentan fuentes de FENAVIN.

Esta edición la novedad ha sido haber podido conseguir que las referencias tengan imagen gráfica añadida en la presentación que hace cada una, bien sea foto de la imagen de marca, o de la botella.

Se imponen los nombres de pocas sílabas

Y destaca en la misma, como entre estos vinos de calidad se van imponiendo los nombres de pocas sílabas, así entre las marcas lo mismo encontramos "París" que "La Solana". Nombres de hombres como "Men" "Mario", "Diego", "Tadeo", etc, u otros de mujeres "Aroa", "Bárbara Flores", "Licinia", "Juliana de la Rosa" "Viña Obdulia"…

La elegancia de envases, etiquetas y nuevos envases

La elegancia va ganado terreno en envases y etiquetas en el vino español, caso de "Amura", "Darimus", "Acustic", "Habla", "Uva Nocturna", "Carabal", "Tres lunas", "Fussion", "Huno", etc, e incluso la solidaridad como "Down", un Vino de la Tierra de Castilla, y ese coqueto "Pérez Barquero" 2009 dulce.

Pero no todo es vidrio lo que reluce en la Galería del Vino, así tenemos un envase de tubo como el "Merlot Winenture", o los envases tetrabrick de "Celler de Roure". Y otras curiosidades llaman la atención de este escaparate como la variedad de uva austriaca, criada en suelo andaluz.

Y algunas marcas pueden inducirnos a creer que estamos ante un aceite, como "Olivastro"; o que no vamos por buen camino como "Malpaso"; que nos vamos a enamorar en esta feria "Azares", en ese sinfín de posibilidades de la Galería de Fenavin.

Un protocolo riguroso

La cuidada organización se deja notar también en el sistema de catas. A la entrada, cada visitante recibe una libreta, en la que puede apuntar el nombre del vino que ha catado y la empresa a la que pertenece. Las fichas y el personal pueden orientar al comprador si él lo desea, pero nada sustituye el protocolo de la cata. Se comienza con la fase visual, determinando el color y el tono del vino; a continuación, la fase olfativa deja entrever las características aromáticas. Por último, en la fase gustativa, los catadores sentirán dos momentos: el de entrada y el retrogusto. Sólo tras este rito de la cata, se decidirá la suerte del producto, y si se llega o no a la fase de compra.

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