Le informamos que utilizamos cookies propias y de terceros para ofrecerle un mejor servicio, de acuerdo con sus hábitos de navegación. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Puede consultar nuestra Política de Cookies aquí.

Ciudad Real, 09-11 de Mayo de 2017

Ciudad Real, 09-11 de Mayo de 2017

Buscador

Buscar

SALA DE PRENSA

NOTAS DE PRENSA

"En FENAVIN se ha incorporado la cultura al mundo empresarial y eso les honra"

Luis Antonio de Villena

Luis Antonio de Villena

El conocido poeta y escritor madrileño Luis Antonio de Villena coordinará el 10 de mayo la mesa redonda 'Vino: sensualidad y mística' con las ponencias de Ana Rosetti, Clara Janés y Jaime Siles

08.05.2011 | 

Destacados poetas y escritores de la literatura actual hablarán en FENAVIN, que se celebrará del 10 al 12 de mayo, de la sensualidad y la mística del vino en una mesa redonda que promete interesantes visiones de la unión entre poesía y vino en la cultura mediterránea y europea desde la civilización grecorromana.

Coordinará el encuentro literario el poeta y escritor Luis Antonio de Villena y le acompañarán las poetisas Ana Rosetti y Clara Janés, y el profesor y poeta Jaime Siles. El evento se desarrollará en FENAVIN el próximo martes, 10 de mayo, a las 12 horas en el aula 3 del pabellón ferial. A escasos días del encuentro, el poeta madrileño dejó las siguientes reflexiones sobre la mesa redonda y el maridaje del vino con la poesía.

¿Cómo define la sensualidad y mística del vino objeto de la mesa redonda?
El vino es un elemento continuo de la poesía, se han cantado las excelencias del vino como camino de placer y de espiritualidad, además muchas reuniones cultas, sobre todo en el mundo antiguo, se hacían en banquetes por la noche donde se bebía vino. Es verdad que tanto en Grecia como en Roma el vino se bebía un poco aguado, pero era vino. Las reuniones se celebraban con vino y la poesía le cantaba en dos sentidos: como camino de placer, de éxtasis placentero, y por otro, sobre todo en el mundo islámico, como un símbolo de la espiritualidad, el místico se sentía de alguna manera, entre comillas, como un borracho entendido de una manera simbólica.

¿Qué ha supuesto a su juicio el vino para la poesía de todos los tiempos?
El vino en el mundo occidental, porque en la cultura asiática, el vino es de arroz, pero quizá ha tenido un papel muy parecido. De alguna manera, el hombre siempre ha necesitado de algo que le ayude a subir su estado mental o espiritual. El vino es una de esas formas suaves con las que el estado de conciencia sube un poco, se hace más agudo, siempre y cuando no se abuse del mismo. El vino se toma como un espirituoso, como algo que eleva el estado de conciencia sin llegar a anularlo, que sería entonces la borrachera mala. Habría una especie de borrachera nueva, que sería simplemente la de aquel que está un poco entonado, y la borrachera mala, que es el que se cae al suelo o duerme. En las culturas de todos los países, el vino ha tenido una importancia muy fuerte siempre, sea el vino de uva del mundo occidental o el de arroz en el oriental.

En foros como FENAVIN el recital de poesía Jardín de Baco por ejemplo tuvo una gran acogida en la anterior edición; sin embargo, la poética no está totalmente introducida en el mundo más empresarial de la viticultura, ¿es preciso y recomendable ahondar en estas actividades por desconocimiento?
En España hay un gran problema con la cultura, no ya el medio empresarial del vino sino todo el sector empresarial, que suele ser bastante ajeno a la cultura. Somos uno de los países más incultos de Europa, estamos en el puesto 35, cosa que no nos avergüenza, no sé por qué, porque debería darnos vergüenza con la gran tradición que tiene nuestro país. España es un gran productor de cultura desde siempre pero es un pésimo consumidor de cultura. La cultura está ausente en casi todas partes, incluso en la política, los políticos apenas hablan casi nunca de ello, dan muy mal ejemplo. Es uno de los grandes males de España. Al menos en FENAVIN hay una persona (refiriéndose al director de la Feria, Manuel Juliá) que se ha preocupado de que haya una presencia cultural, debería ser un referente para que el resto de la industria del país incluya este tipo de actividades. En la construcción se puede hablar del arte de la arquitectura, todo es cuestión de proponérselo y de que haya alguien que abra brecha; en FENAVIN lo han hecho y eso les honra.

Los expertos hablan de que no hay vino malo en España ¿tampoco hay poesía mala en torno al vino?
Habrá de todo, lo importante no es si hay o no poesía mala, sino que la poesía que hay buena es muy buena. En España se dice que no hay vino malo, lo que sí ha habido muchos años ha sido vino mal trabajado. Como madrileño, recuerdo que cuando era pequeño, el vino de Valdepeñas era el vino que se vendía a granel en las tabernas y se tenía por un vino malo, porque no era nada elaborado, venía en tinajas, a granel y sin etiquetas. Por fortuna, todo eso ha cambiado mucho y hoy los enólogos han aprendido mucho más y la cultura del vino ha mejorado mucho en España. Teníamos un buen producto natural pero una manufacturación regular, ahora la manufacturación del vino ha mejorado muchísimo, aunque aún queda si lo comparamos con la tradición de Francia. No obstante, estamos en el buen camino.

Igual que las cualidades culturales y poéticas del vino, ¿elogia usted también las propiedades más físicas? ¿Es habitual consumidor de vino?
Soy un consumidor moderado, tomo vino en las comidas o las cenas, casi nunca tomo vino solo, me resulta menos atractivo. Pertenezco a una familia que siempre ha bebido vino y yo personalmente he bebido vino desde que era adolescente. En contra de esta idea políticamente correcta bastante tonta de que a los niños no hay que darles vino, creo que en cantidades pequeñas, sí hay que darles; a mí me han dado vino desde que tenía 12 años y no me ha pasado nada ni me he emborrachado más, al contrario. Mi abuelo murió a los 92 años y todos los días tomaba una copa de vino. El vino es muy bueno si se toman 3 copas, todo es una cuestión de límite, de saber controlarlo, pero eso lo decide cada persona, al Estado no le corresponde decir cuántas copas tenemos que beber, es una cuestión que atañe a la libertad personal del individuo. Hay que aconsejar pero no prohibir, el vino es muy bueno y saludable, con moderación.

¿Con qué o quién acompañaría una copa de vino?
En una comida con amigos, con pocos amigos, una reunión pequeña, una buena comida y un buen vino. Particularmente prefiero los vinos blancos, es una manía rara mía porque sé que en general son mejores los tintos, pero a mí me gustan bastante los blancos.

¿Con cuáles de las opiniones se quedaría y cree que habría que transmitir a la sociedad para despenalizar el consumo vino?
El vino consumido con moderación es un producto muy sano y, además, forma parte de la cultura de Occidente. Si le quitásemos el vino a la cultura occidental, desaparecería una enorme parte, no solo de la poesía sino de la pintura, donde hay muchas obras con gente bebiendo una copa de vino, y de otras artes. El vino forma parte de nuestra cultura mediterránea desde el mundo grecorromano, recuerdo aquellas vasijas griegas antiguas que servían para transportar vino en los barcos, y además es un producto sano, sanidad medida con un consumo razonable que llaman ahora. De mi cosecha añado que el vino cuando se consume con comida crea eso que los bebedores llaman un poso en el estómago, de tal manera que uno puede beber perfectamente 4 o 5 copas y estar muy bien. Sin embargo, si tomase 4 o5 copas sin comer nada, se emborracharía.

Volver