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Ciudad Real, 09-11 de Mayo de 2017

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SALA DE PRENSA

NOTAS DE PRENSA

Las investigaciones más recientes sobre el consumo moderado de vino muestran sus importantes beneficios para la salud

La mesa redonda contó con eminencias en la materia como ponentes

09.05.2007 | 

La presidenta del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Ciudad Real, Ana Isabel López-Casero, ha moderado una interesante mesa sobre los efectos beneficiosos para la salud del consumo moderado de vino, en la que han participado profesionales del prestigio de Guzmán Ortuño, catedrático de Anatomía Patológica de la Universidad de Murcia; Inés Urquiaga, profesora del departamento de Biología Celular y Molecular de la Universidad Católica de Chile; y Manuel Ibarra Lorente, de la Agencia Española del Medicamento.

Guzmán Ortuño abrió el turno de intervenciones previniendo de los gravísimos efectos que la ingesta excesiva de bebidas alcohólicas tiene sobre la salud, para explicar después los efectos positivos del consumo moderado de vino, definido como la cantidad que se puede tomar diariamente en las comidas con el fin de aprovechar los efectos beneficiosos. Tras un repaso histórico al consumo del vino y llegando a la conocida como paradoja francesa, incidió en que en un estudio realizado entre 200.000 personas, mientras se registraban 100 infartos de miocardio en personas abstemias, se daban 68 en bebedores de vino con moderación.

Ortuño explicó la importancia de los ponifenoles presentes en el vino, especialmente en el tinto, para evitar el daño oxidativo de las moléculas biológicas, y los efectos positivos del consumo moderado de vino, siempre durante las comidas, para prevenir la arterioesclerosis, el cáncer de próstata, la formación de cálculos renales, evitando también la gastritis, úlcera péptica y cáncer de estómago.

Asimismo, explicó, sus efectos se ha comprobado que son muy beneficiosos para la prevención del Alzheimer y del déficit vascular, principales efectos del envejecimiento patológico del cerebro. Por ello recomienda a los ancianos el consumo regular de un vaso de vino en las comidas para prevenir estas patologías, además de abogar por transmitir la cultura del vino a los jóvenes para prevenir la del botellón.

Proyecto Ciencia, Vino y Salud

Por su parte, Inés Urquiaga explicó los resultados del Proyecto Ciencia, Vino y Salud, desarrollado entre los años 1.997 y 2.005, y de las evidencias del mismo sobre los efectos beneficiosos del vino en la salud humana.

Así, sostuvo, el vino disminuye el riesgo de enfermedades cardiovasculares si se ingiere de forma moderada y regular. Esto último quedó patente al comprobar que los efectos positivos son mayores en quienes toman una o dos copas de vino cada día habitualmente, que en aquellos que sólo consumen vino, aunque en mayor cantidad, durante el fin de semana. Igualmente, según este proyecto, queda demostrado que el riesgo de infarto en bebedores moderados sanos regulares es muy inferior al de quienes beben en demasía o aquellos que no prueban el vino. También esta situación favorece la disminución del riesgo de mortalidad general, por enfermedad coronaria, por cáncer, por demencia vascular, alzheimer, o diabetes tipo II. Sobre el efecto antioxidante de los polifenoles, aseguró que sus propiedades disminuyen el daño oxidativo.

Para todo lo anterior recomendó encarecidamente un patrón de consumo de una copa diaria para mujeres y dos para varones, durante las comidas, concluyendo que quienes beben vino de esta forma "viven más y de forma más saludable".

Por último, Manuel Ibarra suscribió lo dicho anteriormente por los otros dos ponentes, aunque matizó que es necesario realizar ensayos clínicos controlados. Así, explicó, aunque los diferentes estudios realizados son muy numerosos sería conveniente contar con datos de esos ensayos clínicos.

Ibarra destacó el efecto protector frente a la enfermedades cardiovasculares del consumo moderado de alcohol, y recordó que existen diferentes tipos de polifenoles, que actúan de forma distintas. Explicó también que los flavonoides son los polifenoles más frecuentes en nuestra dieta y en el vino, potentes antioxidantes que pueden actuar inhibiendo la oxidación de las lipoproteínas de baja densidad (LDL, o colesterol malo), lo que reduce su capacidad aterogénica.

Ana Isabel López-Casero cerró la mesa explicando que las tres ponencias resultaban complementarias entre sí, aportando cada una su propio punto de vista. Según la presidenta del Colegio de Farmacéuticos, nuestros antepasados no sabían tanto pero sí intuían los efectos beneficiosos del consumo del vino, lo que queda patente en la gran cantidad de refranes que existen alabando sus cualidades.

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