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Ciudad Real, 09-11 de Mayo de 2017

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NOTAS DE PRENSA

El penúltimo Foro FENAVIN debatió las diversas opiniones sobre la nueva ley del vino

Foro Fenavin “Opiniones sobre la nueva Ley del Vino”, celebrado en Manzanares

Foro Fenavin “Opiniones sobre la nueva Ley del Vino”, celebrado en Manzanares

Los salones Avenida de Manzanares acogieron un oportuno e interesante debate sobre la nueva normativa nacional, en trámite parlamentario

25.01.2003 | 

  El penúltimo Foro Fenavin “Opiniones sobre la nueva Ley del Vino”, celebrado anoche en Manzanares, puso de manifiesto el debate existente en el sector sobre una norma que afectará a un importante ámbito de la economía nacional.

  Unas doscientas personas asistieron al foro, el presidente de la Diputación, Nemesio de Lara, y el alcalde anfitrión Miguel Angel Pozas, entre ellas. Fenavin-2003, que se celebra del 8 al 11 de mayo, se presentará oficialmente este sábado 1 de febrero con un foro especial en el que participan: Imanol Arias, Lorenzo Díaz, Teresa Viejo, Marta Robles, Juan Echanove y Carlos Falcó (Marqués de Griñón).

  El foro de Manzanares fue coordinado por el diputado regional y expresidente del Consejo Regulador Valdepeñas, Antonio Salinas, quien abrió el acto comentando la oportunidad de este debate cuando se debate la Ley nacional de la viña y el vino y el gobierno castellanomanchego prepara también un proyecto de ley si cabe más ambicioso.

  Salinas destacó la importancia del sector para la economía y el medioambiente manchego, así como indicó que “el cultivo de la vid es el que más ha contribuido a mantener la relación territorial en nuestra región, de baja densidad de población, densidad que se duplica en zonas viticultoras, de ahí que seamos muy sensibles a cualquier reglamentación del sector”. Reglamentación a veces excesiva, “porque si se sumara toda la existente europea sobre el vino casi se podrían juntar 60.000 páginas de boletín”, añadía el coordinador del foro.

RAFAEL PUYO: “LEY NECESARIA Y LARGAMENTE ESPERADA”

  Rafael Puyó, abogado y secretario general de las asociaciones AENZU y AVIMES, así como la organización castellanomanchega ASEVICAMAN, calificó la nueva Ley, ahora en trámite parlamentario, de oportuna, necesaria y que se debería haber promulgado con bastante anterioridad, pues tenemos una ley claramente obsoleta.

  Para Puyó, nunca es tarde si la dicha es buena, porque por fin se proclama en la Ley que el alimento del vino es natural y objeto de promoción, declarándose como fundamental dentro de la dieta mediterránea. Y confiaba en que con campañas sostenidas de promoción en colaboración con las Autonomías, al menos durante tres años, podríamos evitar esta baja del consumo tan lacerante, ya que existen cifras de que en el 2006 un español podría llegar a consumir diez litros menos de vino per cápita que un danés, paradoja insoportable para España.

  A su entender, el consumo de vino no puede ser ocasional ni festivo sino cotidiano y diario, que nos permita alcanzar las cifras de consumo de Italia y Francia, que consumen de 50 a 55 litros por habitante y año, y aquí estamos en 30 litros.

  La Ley también hace constar la importante necesidad de promover los mercados exteriores tanto de la Unión Europea como de países terceros y proclama la excelencia del vino español, sólo por apostar por la promoción interior y exterior del vino merece la pena la Ley, añadía.

  Otros dos aspectos positivos de la ley es la diferenciación entre protecciones de indicaciones de calidad, distinguiendo además la gestión del control, lo que dará más fiabilidad a los consumidores, y la creación del Consejo de Viticultura, fantástico instrumento que aglutinará a todas las organizaciones del sector junto a las administraciones afectadas, comentaba.

VICTOR DE LA SERNA: “INTRODUCE LO POSITIVO DEL VINO”

  Víctor de la Serna, director adjunto del diario El Mundo y miembro de la Asociación Grandes Pagos de Castilla además de viticultor-bodeguero de La Manchuela, considera que la Ley nació con buenas intenciones y que está bien encaminada, aunque luego sufrió algunas disfunciones, por lo que espera que en el tramite parlamentario recupere la claridad y sencillez de su origen.

  Para este prestigioso crítico gastronómico la nueva Ley introduce por primera vez el carácter positivo del vino, dejando el negativo y perseguido que hemos tenido hasta ahora, así como incluye dos aspectos importantes. Primero, la inclusión las nuevas figuras de denominación geográficas de ámbitos diferentes, que permite al elaborador español salir de la camisa de fuerza en la cual estaba metida hasta ahora por culpa de una legislación antigua, predemocrática y preeuropea, explicaba.

  Aunque también De la Serna considera que la Ley peca de exceso de reglamentismo, porque, por ejemplo, establece algo incomprensible y absurdo como que el pago y la bodega deben estar en el mismo municipio o en el municipio colindante; si lo importante es el pago, qué importa la distancia de la bodega, se preguntaba.

  En segundo lugar, este periodista con más de 35 años de ejercicio de la profesión que apuesta por una mayor calidad de los vinos españoles y castellanomanchegos, está más de acuerdo con las enmiendas que abogan por la separación de funciones entre la gestión de denominaciones y su control. No tiene lógica la unión de esas dos funciones dentro de un mismo organismo, de modo que sean los mismos los que se den las reglas que los que vigilen su cumplimiento, porque quien hace la ley hace la trampa y este sistema hace que se infrinjan constantemente las normas de calidad, agregó.

DOLORES CABEZUDO: “LEY CURSI Y SIN INVESTIGACION”

  La doctora Dolores Cabezudo, profesora de Investigación del CSIC y catedrática de Ciencias de Tecnología de los Alimentos en la Universidad de Castilla-La Mancha, introdujo una variable interesante en el transcurso del foro al hacer hincapié en la redacción de la Ley y su léxico. A esta gran conocedora del vino, que trabaja por recuperar vinos y variedades autóctonas de esta región, la Ley le parece enmarañada, con demasiadas exigencias y excesos controles administrativos, así como insuficiente en algunos aspectos, y echa en falta mayor atención al capítulo de la investigación, a la que sólo hace una cortés alusión, cuando la investigación enseña al sector a que se haga bien el vino y a innovar, dijo.

  Para Dolores Cabezudo la Ley es cursi e intolerable porque se le llena la boca hablando de la dieta mediterránea, pero no tiene en cuenta la cultura mediterránea ni tampoco que la uva es el único producto agrícola que tiene un lenguaje especial para muchos de sus aspectos, así por ejemplo hablan de cosecha, cuando debiera decir vendimia.

  La cultura la constituye también los términos necesarios para expresar ideas y conceptos. “Asimismo, se habla de madurez del vino, palabra propia de la cerveza, tradicional competidor del vino”, cuando para ésta debiera usarse envejecer, el vino se cría y se envejece. Se habla de cotas de calidad, cuando tendríamos que referirnos a vinos de reservas o de crianza. O es que pedimos en el bar que nos den un vino de cota de calidad tal o cual? No pedimos un joven, de reserva o de crianza, apostillaba.

PAU ROCA: NO SE PUEDE HACER LA NORMA Y PONER LA POLICIA

  Este matiz léxico sorprendió a los presentes, especialmente a Pau Roca, biólogo y secretario general de la Federación Española del Vino, que calificó de muy interesantes las aportaciones de la doctora Cabezudo, pues me acabo de dar cuenta que sus puntualizaciones lexicográficas merecen una serie de enmiendas de estilo al respecto a corregir en el Senado, así como le parecía fundamental su alusión al déficit sobre la investigación en la Ley.

  Pau Roca hizo una llamada de atención indicando que cualquier cuestionamiento del carácter básico de la ley es muy peligroso, porque al Estado le corresponde legislar entre el techo de la legislación (normativa europea) y el suelo de la misma (normativas de las comunidades autonómicas), para que haya una leal competencia en el territorio y liberalizar el sector, de modo que las reglas de juego sean las mismas en el país y no se abuse de la indefinición.

  Confía que los parlamentarios realicen una poda severa de la Ley en su trámite de las Cortes, por entender que es importante que no engañemos al consumidor, pues el sistema de consejos reguladores tenía que modificarse, ya que ahora lo regula una ley franquista, que no establece separación de funciones en ningún ámbito, y todos sabemos que no se puede estar haciendo la norma y al mismo tiempo poniendo la policía, porque acabamos enviando esta policía a la competencia.

  Pau Roca alabó el trabajo realizado en Castilla-La Mancha, pues lo que ocurre en esta región es lo que debería pasar en todo el país. Los castellanomanchegos están influyendo en el ámbito estatal por tener ideas claras en este ámbito, lo cual me parece un comportamiento inteligente que no han tenido otras comunidades como Cataluña.

ANGEL VILLAFRANCA: “CREO MÁS EN LA LEY REGIONAL QUE EN LA NACIONAL”

  El representante de UCAMAN, Angel Villafranca, presidente de la cooperativa de Puebla de Almoradiel (Toledo) y de la cooperativa de 2º Grado BACO, echa de menos algunos aspectos básicos en la Ley nacional, aunque le agrada que se hable del vino como alimento, porque abre posibilidades de promoción y que se reconozca la labor de las cooperativas.

  No le gusta al sector cooperativo la composición del Consejo de Viticultura, donde de 25 miembros diecisiete son representantes de administraciones públicas, qué va a decir el sector si después será el gobierno de turno quien decida qué se hace en ese consejo, se preguntaba.

  Villafranca Lara cree que esta ley pretende consolidar un modelo clásico de viticultura que quizá no sea el que necesite nuestra región, por eso yo tengo más esperanzas en la Ley castellanomanchega que en la nacional, que recoge demasiado de soslayo aspectos de la viticultura con la excusa de que están transferidas las competencias a las comunidades autónomas en este campo.

  En cuanto a la separación entre gestión y control, considera que el mismo que gestione el vino de calidad no sea el encargado de los controles, sino que sean auditorías externas totalmente homologadas.

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