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Ciudad Real, 09-11 de Mayo de 2017

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NOTAS DE PRENSA

"La globalización del mundo no sigue criterios morales pero no se puede parar la evolución"

Robert Joseph participó con Víctor de la Serna y Florencio López Navarro en una mesa redonda donde contrastaron sus variadas experiencias y profundizaron en los pros y los contras de la economía global del vino

08.05.2007 | 

A la gente le gustan las marcas, y hay que ser más agresivos en la comercialización, por parte de las bodegas españolas, según se puso de manifiesto en mesa redonda sobre el impacto de la globalización en el mundo del vino, celebrada esta mañana en la IV Feria Nacional del Vino FENAVIN 2007, donde se analizó el fenómeno de la globalización en aquellos aspectos que atañen directamente al sector vitivinícola.

Robert Joseph abrió el turno. Es fundador del 'International Wine Challenge', uno de los más grandes y prestigiosos concursos vinícolas del mundo, en el que en cada edición los más destacados expertos del sector evalúan alrededor de 9.000 muestras. También es autor de más de 25 libros, editor jefe de la revista 'Wine Business International' y publica regularmente 'The Joseph Report'. Su privilegiada posición dentro de un mercado del vino tan dinámico y abierto como es el del Reino Unido le otorga una muy amplia visión del fenómeno de la globalización.

Robert Joseph se mostró convencido de que "la globalización no sigue criterios morales", asegurando como "las bodegas deben tener claro que no estás vendiendo lo que quieres sino lo que la gente quiere comprar, y que hay que ir con la evolución del mundo, con los tiempos que corren". Dio ejemplos claros: "Carrefour vende el 62% en el extranjero y no en Francia, porque es consciente de la globalización".

Este experto comentó que "a la gente le gustan las marcas" y "el mundo del vino ha de tener presente que la distribución ha cambiado no sólo en el mundo del vino sino en todo, hasta el transporte ha cambiado".

Florencio López Navarro comentó a continuación que "sería empobrecedor que todos hiciéramos los mismos vinos, por lo que hay que potenciar el diferencial, ahí está la clave del éxito". López es presidente de 'Quality Wines of Spain' (QWS), empresa importadora, con sede en Nueva York, de un selecto catálogo de más de cincuenta vinos españoles de calidad. Fundada en 2003, en la actualidad distribuye sus productos en más de 25 mercados dentro de EE.UU.. La publicación 'The Wine Advocate' la coloca dentro del reducido grupo de "nuevas importadoras que marcan tendencias y descubren (para el mercado estadounidense) estupendos vinos que de otra forma serían perfectos desconocidos".

La experiencia de López Navarro en Estados Unidos le lleva a enfatizar "la enorme importancia de conservar la 'identidad española', especialmente en lo que se refiere a variedades de uva y formas de elaboración. Es casi imposible vender aquí vinos españoles elaborados con variedades francesas. El consumidor estadounidense no consigue encajar Chardonnay o Cabernet Sauvignon y España en el mismo producto. Además, California, Australia y otros países ya se han encargado de masificar los vinos de uva 'francesa' en este mercado". Sin embargo, López Navarro afirma que la cosa cambia mucho si se habla de Tempranillo, Monastrell o Albariño: "entonces, si hay calidad, hay muy buena receptividad. Por tanto, resulta esencial mantener esa identidad propia de los vinos españoles".

Víctor de la Serna llamó la atención porque "los vinos españoles están perdiendo mercado frente a chilenos y australianos". De la Serna es adjunto a la dirección del diario 'El Mundo', cronista de gastronomía y vinos en diversas publicaciones ('Decanter' entre ellas), y también viticultor y bodeguero.

De la Serna, uno de los periodistas más respetados en el panorama vinícola español, en 1998 creó Finca Sandoval, una pequeña bodega en la Manchuela conquense que elabora vinos de alta calidad, muy bien puntuados dentro y fuera de España. En el contexto de esta mesa redonda dijo que le preocupa "la globalización bajo forma de la creciente importancia de las pocas multinacionales que controlan porcentajes crecientes del vino 'de supermercado' en el mundo", o incidió en que "no nos olvidemos que mercados como el estadounidense tiene un mercado de consumidores de vino que oscila de 30 a 40 millones de personas, por lo que tenemos que estar ahí".

También dijo que le inquieta la homogeneización que en ciertos niveles está sufriendo el vino de numerosas y diversas procedencias, así como el impacto de la apertura al vino de mercados tan amplios como Rusia, China o India, son otras aproximaciones al asunto de la globalización en las que Víctor de la Serna incidió.

La globalización, o mundialización, se ha definido como "un proceso fundamentalmente económico que consiste en la creciente integración de las distintas economías nacionales en un único mercado capitalista mundial". Según el diccionario de la Real Academia, la globalización es la "tendencia de los mercados y de las empresas a extenderse, alcanzando una dimensión mundial que sobrepasa las fronteras nacionales". Pero, además del componente específicamente mercantil, el fenómeno tiene también profundas implicaciones socio-culturales.

En este contexto, el vino, entendido como negocio y también como cultura, no es ajeno en absoluto a la corriente globalizadora. Los ponentes de esta mesa redonda -todos ellos con una amplia y variada experiencia- analizarán con detalle la situación actual del mercado global del vino desde diferentes perspectivas, y propondrán los caminos a su juicio más aconsejables para el futuro de los vinos españoles en la 'aldea global'. Preguntas como '¿he de elaborar el vino que he hecho toda la vida y tratar de venderlo a toda costa?, ¿o quizá debo seguir la pauta que marca el llamado 'consumidor internacional'?, recibieron una respuesta en el debate que tuvo lugar en FENAVIN.

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