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Ciudad Real, 09-11 de Mayo de 2017

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NOTAS DE PRENSA

La reforma de la organización común de mercado del vino en la Unión Europea se analiza en FENAVIN 2007

Un destacado panel de ponentes pone de manifiesto los problemas que plantea la reforma y sus posibles vías de solución

08.05.2007 | 

Partiendo del planteamiento inicial de ofrecer una alternativa a la producción excedentaria de vino en la UE, la reforma de la actual OCM se inició con bastante polémica, hace algo más de un año, con la propuesta de la Comisaria de Agricultura, Mariann Fischer Boel. Se trataba de fomentar la competitividad del sector tanto en el ámbito interno como en los mercados globales. Fue entonces cuando tanto se escribió sobre el arranque de hasta 400.000 hectáreas de viñedos.

A día de hoy, está previsto que el próximo 4 de julio la Comisión Europea publique el documento final sobre la reforma de la OCM del vino. No cabe duda de que el sector vitivinícola europeo se juega buena parte de su futuro en los próximos dos meses, y de que los acuerdos que finalmente se logren tendrán una gran trascendencia. Ante esta situación, pocos foros son tan adecuados como FENAVIN 2007 para analizar este tema en profundidad. De ahí la mesa redonda 'La nueva OCM del vino' que, dentro del Programa de Actividades de la Feria, ha examinado las múltiples aristas de esta cuestión.

Manuel López Alejandre (Secretario General de la Conferencia de Consejos Reguladores Vitivinícolas de España), Mariano López Benítez (Catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad de Córdoba), José Vicente Guillén (director del Instituto de Calidad Agroalimentaria de Valencia) y Alipio Lara (director del Instituto de la Vid y del Vino de Castilla-La Mancha, IVICAM) han sido los ponentes de esta actividad, moderados por Antonio Salinas, diputado del grupo parlamentario socialista, portavoz en la Comisión de Agricultura de las Cortes regionales e ingeniero técnico.

La mesa redonda ha analizado las propuestas de la Comisión y sus posibles consecuencias, las posibilidades de adoptar reglas de juego similares a las de llamados 'países productores emergentes', la progresiva liberalización de los derechos de plantación o las medidas a establecer con respecto a la destilación de excedentes.

Mariano López Benítez, reputado experto en normativa y ordenamiento vitivinícola, ha recalcado la importancia del principio de subsidiariedad, que otorga más protagonismo a cada estado, a la hora de aplicar los principios generales dictados por la Comisión. Algo positivo en principio, pero que en un país tan descentralizado como España puede tener serios inconvenientes. También ha puesto de manifiesto la necesidad de enmendar el galimatías que supone la actual Ley del Vino en cuanto a figuras de calidad, y de homologar y simplificar estas figuras a nivel europeo.

Manuel López Alejandre ha desarrollado un ejercicio comparativo entre las actuales situaciones de España y Portugal. Nuestro país vecino disfruta de un excelente equilibrio entre oferta y demanda, con uno de los consumos de vino más altos de Europa y conservando prácticamente intactas sus hectáreas de viñedo. Además, realiza grandes inversiones para promocionar sus denominaciones de origen y dispone de unas infraestructuras enoturísticas envidiables. Alejandre reflexiona sobre ello: "Todo esto contribuye decisivamente, en Portugal, a fomentar la cultura del vino y, por lo tanto, su consumo. ¿Cabría aplicar estos planteamientos a nuestro sector vitivinícola, en un país en el que el consumo de vino desciende a ojos vista?".

José Vicente Guillén, tras revisar los planteamientos de partida de la nueva OCM -incrementar la competitividad, equilibrar oferta y demanda, preservar la buenas tradiciones y prácticas vitivinícolas europeas e integrar a los países nuevos miembros de la Unión- pone el acento en lo que él llama 'disciplinar al sector': "conceptos como plantaciones ilegales, crisis, o buenas prácticas enológicas, tienen que estar reguladas para todos por igual". Y coincide con el resto de miembros de la mesa en tomar a la O.I.V. como referencia en cuanto a las prácticas admisibles. Finalmente vaticina que: "Seguramente vamos hacia la liberalización en un mercado único, con dos modelos de mercado diferentes y con el consumo a la baja".

Para Alipio Lara la clave está en cuatro puntos: Defender a ultranza la renta de los agricultores; no mirarnos el ombligo y fomentar la promoción y la comercialización a través de prácticas enológicas razonables; mantener la ficha financiera en cuanto a historia, extensión y producción; y, finalmente, diversificar, prestando especial atención a los mostos y a los alcoholes vínicos, "que tienen su propio mercado más allá de la eliminación de excedentes, y que también hay que defender dentro de la nueva OCM".

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