Le informamos que utilizamos cookies propias y de terceros para ofrecerle un mejor servicio, de acuerdo con sus hábitos de navegación. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Puede consultar nuestra Política de Cookies aquí.

Ciudad Real, 09-11 de Mayo de 2017

Ciudad Real, 09-11 de Mayo de 2017

Buscador

Buscar

SALA DE PRENSA

NOTAS DE PRENSA

"Beber vino moderadamente es beneficioso para nuestra salud"

Según Inés Urquiaga, investigadora chilena que participará en la mesa redonda "Vino y Salud. Investigaciones más recientes" en FENAVIN-2007

26.04.2007 | 

Inés Urquiaga Reus, investigadora y profesora del Departamento de Biología Celular y Molecular de la Pontificia Universidad Católica de Chile participará en la mesa redonda "Vino y Salud. Investigaciones más recientes", junto con Manuel Ibarra Lorente, representante de la Agencia Española del Medicamento y bajo la coordinación de la presidenta del Colegio de Farmacéuticos de Ciudad Real, Ana López Casero, que se celebra el próximo 7 de mayo en FENAVIN-2007, la IV edición de la Feria Nacional del Vino, que se celebra del 7 al 10 de mayo en el Pabellón Ferial de Ciudad Real.

Urquiaga explica que "numerosos testimonios muestran que el vino siempre estuvo asociado con beneficios para la salud y así lo describieron Homero, Hipócrates, Sócrates, Plinio el Viejo y Galeno, por nombrar algunos. Los antiguos esperaban preservar su salud por el balance de cuatro fluidos: la flema, la sangre, la bilis negra y la bilis amarilla. Hipócrates, considerado padre de la medicina actual estaba convencido que el juicioso uso del vino podía estimular estos líquidos si estaban flojos y recuperarlos si estaban ausentes. Hoy, 2.500 años mas tarde los médicos continúan recomendando el vino por sus cualidades medicinales".

Pese a los numerosos testimonios de la cultura mediterránea que relacionan el consumo de vino con buena salud y longevidad, sólo a fines de los 80 y principios de los 90 surgió el interés por sustentar estas apreciaciones con datos científicos, una vez que se describió la "Paradoja Francesa". Así se denominó el hecho de que los franceses presentan una baja incidencia de mortalidad cardiovascular a pesar de consumir gran cantidad de grasas saturadas y de tener niveles altos de colesterol plasmático.

Renaud y colaboradores, estudiaron la asociación que había entre la mortalidad cardiovascular y el consumo de distintos alimentos en 21 países, incluyendo verduras, aceites vegetales, frutas, productos lácteos y vino. Encontraron que el consumo moderado de vino tenía la correlación inversa más alta y significativa, y se sostuvo, de esta manera la idea de que las bajas tasas de mortalidad cardiovascular en Francia y en los países del mediterráneo, se debían al consumo moderado y regular de vino.

La evidencia actual muestra que los efectos beneficiosos del vino en la salud humana, en relación con las enfermedades cardiovasculares y otras enfermedades crónicas, se deben tanto a su contenido de alcohol, como de polifenoles. En los últimos 15 años han surgido una serie de estudios científicos que muestran que el beber moderadamente es beneficioso para nuestra salud, especialmente para la enfermedad coronaria que constituye la primera causa de muerte en los países industrializados.

En general los bebedores moderados tienen un menor riesgo de mortalidad general, en relación a los abstemios, de entre un 10 y un 20 %; y un menor riesgo de mortalidad por enfermedad coronaria y cerebrovascular obstructiva, de entre un 30 y un 40%. Incluso para la enfermedad coronaria se han informado disminuciones del riesgo de mortalidad y morbilidad de hasta un 60 %, dependiendo de la población estudiada. Siendo la mortalidad por enfermedades cardiovasculares la principal causa de muerte en los países industrializados, lo mismo que en nuestro país, esta información pasa a ser muy importante para la medicina preventiva.

CONSUMO MODERADO Y REGULAR DE VINO CON LAS COMIDAS

El patrón de consumo más saludable es el consumo moderado y regular de vino con las comidas. Una copa al día para mujeres (125 ml) y dos copas al día para hombres (250 ml). Hombres que consumen 40 o más gramos de etanol al día en sus bebidas y mujeres que consumen 20 o más gramos al día ya pierden los beneficios del consumo moderado y se ven afectados por hipertensión, riesgo de cirrosis, triglicéridos elevados y otros inconvenientes.

Además de los estudios mencionados sobre la relación entre vino y bebidas alcohólicas con arteriosclerosis, hoy se presta especial atención a otras enfermedades crónicas como diabetes, Síndrome Metabólico, obesidad, artritis. Se ha observado que el vino, a diferencia de otras bebidas alcohólicas, no aumenta el perímetro de cintura (obesidad abdominal) que hoy se reconoce como un factor de riesgo o predictor de enfermedad cardiovascular muy importante.

Además, según la investigadora "los jóvenes se han convertido en bebedores excesivos de fin de semana. Están utilizando el patrón de consumo propio de los países nórdicos, el patrón más malsano; beber grandes cantidades de alcohol el fin de semana, hasta quedar borrachos, y durante la semana nada. Ellos no beben vino y suelen beber fuera de las comidas, en contraste con el vino. Esto aumenta los actos de violencia y accidentes, aumentando las muertes por estas causas. Hay que recordar que el vino es por excelencia la bebida alcohólica que se asocia a consumo lento durante las comidas".

"Hay que contarle a las personas lo bueno que es tomar un poco de vino con las comidas, como es tradicional en la cultura mediterránea y en nuestra cultura. El vino es un producto emblemático, debemos disfrutar de sus beneficios de todos los puntos de vista, gratificación y salud. Enseñemos a beber - y también a alimentarse - en forma moderada, especialmente a nuestros jóvenes, con mensajes claros y sustentados. Esta es tarea de todos, padres, colegios, universidades, medios de comunicación, periodistas, industria, gobierno", reclama.

Volver