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Ciudad Real, 09-11 de Mayo de 2017

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NOTAS DE PRENSA

La importancia de las propiedades y beneficios del vino en la salud, a debate en la Feria Nacional del Vino

Participarán prestigiosos profesionales del mundo de la salud

15.04.2007 | 

Prestigiosos profesionales del mundo de la salud participarán el próximo mes de mayo en FENAVIN 2007, para debatir la importancia tanto de las propiedades del vino como las características de los consumidores de éste y los beneficios que puede representar sobre su propia la salud.

La presidenta del Colegio de Farmacéuticos de Ciudad Real, Ana López Casero moderará la mesa redonda sobre el "Vino y Salud. Investigaciones más recientes", en la que participarán Manuel Ibarra Lorente, representante de la Agencia Española del Medicamento e Inés Iurquiaga, investigadora y profesora del Departamento de Biología Celular y Molecular de la Universidad Católica de Chile.

Ana López Casero asegura que "el vino tinto, las frutas y las verduras son ricas fuentes de polifenoles antioxidantes. La evidencia epidemiológica actual, sugiere que el consumo de frutas, verduras y vino reduce el riesgo aterogénesis y de muchas formas de cáncer".

"Desde el punto de vista de la importancia del vino, como un alimento que acompaña como modelo a un estilo de vida saludable y responsable, pone de manifiesto la importancia de resaltar tanto las propiedades del vino como las características de los consumidores de éste y los beneficios que puede representar para la salud", añade.

LA CLAVE DEL EFECTO BENEFICIOSO O PERJUDICIAL ESTÁ EN LA CANTIDAD CONSUMIDA

Manuel Ibarra Lorente, representante de la Agencia Española del Medicamento explica que "el vino es un alimento que siempre ha estado formando parte de la dieta de la zona mediterránea, y cuyo consumo se asocia a efectos sobre la salud, muy diferentes en función de las cantidades consumidas y de los hábitos de consumo. Al igual que ocurre con otros alimentos o con los medicamentos, la clave que determina su efecto beneficioso o perjudicial está en la cantidad consumida, en la dosis".

"Desde la antigüedad, diversos autores han elogiado las propiedades curativas del vino, pero no ha sido hasta después de la década de los 70 cuando las propiedades beneficiosas de un consumo moderado de vino en la salud se han sustentado en observaciones científicas. Los efectos beneficiosos que han sido más documentados son los efectos sobre las enfermedades cardiovasculares, aunque más recientemente se han ampliado las observaciones a otros ámbitos, como las enfermedades neoplásicas o degenerativas", comenta.

Ibarra informa que "el número de publicaciones sobre los efectos del vino o sus componentes en la salud crece año a año, lo que demuestra el gran interés que tiene en la comunidad científica en este tema. Los últimos estudios observacionales en humanos confirman el efecto protector de una ingesta moderada de alcohol, especialmente frente a enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares. Sin embargo, hay áreas sobre las que existe aún cierta controversia, y que serán sin duda objeto de investigación en el futuro. Así, por ejemplo, existen datos contradictorios sobre si el efecto protector depende del tipo de bebida alcohólica consumida, o en qué poblaciones serán las más beneficiadas de un consumo moderado de estas bebidas".

"Los efectos beneficiosos del vino también se manifiestan en estudios realizados en animales de experimentación. Así se ha observado, por ejemplo, un aumento de la supervivencia en diversos modelos animales a los que se suministran extractos de vino o uva. Particularmente, se han publicado interesantes estudios sobre los efectos del resveratrol, un polifenol presente en el vino en pequeñas cantidades y que ha demostrado tener efectos anticancerígenos. No obstante, aún queda mucho trabajo pendiente para establecer claramente los mecanismos a través de los que actúan el vino y sus componentes para producir estos efectos", declara.

Asimismo, manifiesta que "la mayoría de los efectos beneficiosos del vino se han asociado a su contenido en sustancias antioxidantes (principalmente polifenoles) y a su contenido en alcohol. Los componentes fenólicos son potentes antioxidantes, por su capacidad para captar especies reactivas de oxígeno y radicales libres, y de inactivar metales de transición. Pueden actuar, por lo tanto, inhibiendo la oxidación de las lipoproteínas de baja densidad (LDL, o colesterol malo), lo que reduce su capacidad aterogénica. Algunos polifenoles, como los flavonoides, inhiben diversas enzimas responsables de la generación de especies oxidantes".

"Además, algunos componentes fenólicos del vino exhiben otras acciones con efectos potencialmente beneficiosos en las enfermedades cardiovasculares. Por ejemplo, se sabe que los flavonoides inhiben la agregación plaquetaria y potencian la actividad de antiagregantes producidos por el propio organismo, lo que podría contribuir a explicar la reducción de enfermedades cardiovasculares producida por alimentos ricos en estos componentes, como es el vino", añade.

En los últimos años se han realizado numerosas investigaciones sobre la capacidad de componentes minoritarios del vino, como el resveratrol y los catecoles, para inhibir el desarrollo de neoplasias.

Aunque como ya ha comentado "el consumo moderado de vino se asocia a beneficios para la salud, es también innegable que el consumo en mayores cantidades produce problemas de salud. Desafortunadamente, el patrón de consumo de bebidas alcohol entre los jóvenes no se ajusta a las características de un hábito saludable. Además, los efectos beneficiosos del alcohol en general, y del vino en particular, se han observado en poblaciones determinadas, entre las que no está la población joven. En menores y jóvenes que no han cumplido los 18 años, el consumo de alcohol puede tener un impacto endocrino y neuronal grave, además de producir problemas de índole social (fracaso escolar, violencia…). Por lo tanto, al hacer un balance de los potenciales beneficios frente a los riesgos derivados de su consumo en este tipo de población, se concluye que no existe un nivel de consumo de bajo riesgo, y no es posible hablar de consumo responsable de alcohol".

"Por lo tanto- cree que- en las circunstancias actuales, lo más razonable desde un punto de vista sanitario es adoptar todas las medidas tendentes a reducir el consumo de alcohol por los jóvenes, actuando desde distintos ámbitos, como el publicitario, el educativo o el familiar".

1 O 2 COPAS AL DÍA

La manera óptima de consumir vino para disfrutar de los beneficios para la salud que nos aporta es exactamente esa: en cantidades moderadas (1-2 copas al día) y junto con las comidas. Es probable que las personas que incorporan la costumbre de consumir vino en las comidas y en esas cantidades tengan otros hábitos saludables, en su alimentación o actividad física, como indican algunos estudios.

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