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Ciudad Real, 09-11 de Mayo de 2017

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NOTAS DE PRENSA

"En la terminología de cata, se trata de que todos digamos lo mismo y que nos entendamos"

Teresa de Cuadra y Ernesto Suárez, profesores de la Universidad de Castilla-La Mancha

10.05.2005 | 

María Teresa de Cuadra y Ernesto Suárez, profesores de la Universidad de Castilla-La Mancha, hicieron en FENAVIN una reflexión sobre la terminología de la cata de vino y hablaron de cómo decir en otras lenguas lo que queremos sobre la cata. De Cuadra explicó que "se trata de decir lo mismo todos y que nos entendamos, por lo que es un error la terminología autóctona sobre sabores u olores, y si hablamos en términos confusos, puede que el consumidor, al final, no se beba el vino".

Esta charla, cuyos ponentes fueron presentados por la vicepresidenta de la Diputación María Victoria Sobrino, se fundamentó en el estudio de los aspectos lingüísticos de la terminología de la cata de vinos, formada por unidades lingüísticas que proceden de varios campos de especialidad (enología, botánica, ciencias químicas, agronomía...), pero a su vez hay otras palabras que, perteneciendo al léxico primario, adquieren una nueva dimensión en la terminología de cata.

La terminología de cata, para ambos, no sólo es motivo de investigación sino y sobre todo, de investigación aplicada, es decir, realizada por y para ayudar al sector vitivinícola. Y más, según ellos mismos subrayan, cuando se trata del vino, objeto y sujeto difícil de asir en términos descriptivos, "la comunicación que debería ser inteligible para todos y cada uno de los grupos que establecen una connivencia con él, profesionales y consumidores, es aún más compleja".

El análisis sensorial, la cata, único método de medición aceptable para todos por ahora, pretende "objetivizar", por medio del lenguaje, sensaciones a la fuerza individuales mediante lo más subjetivo de nuestro entorno, esto es, los sentidos de los analistas.

Mª Teresa de Cuadra es lingüista, especializada en terminología vitivinícola y en lingüística computacional y Ernesto Suárez es profesor especializado en literatura y pintura. Como tales saben de las dificultades de traducir el lenguaje de especialidades al lenguaje común, teniendo en cuenta que la cata del vino, de cada vino, tiene tres dimensiones: lingüística, comunicativa y conceptual, con referentes y elementos comparativos y la utilización frecuente de metáforas.

TOPICOS SIN SENTIDO

Ambos profesores sacan a colación el ejemplo de las contraetiquetas actualmente en boga que no describen el contenido de la botella a la que van pegadas sino que manejan categorías difusas, contradictorias, tópicos sin sentido. Cuando analizan los comportamientos de comunicación de los productores, subrayan la importancia de no traducir literalmente al inglés la descripción del vino en español sino de tomarse el trabajo de buscar otro tipo de referentes inteligibles para el destinatario del mensaje.

Pese a la globalización, concluyen con humor y para ilustrar el motivo de sus reflexiones, es poco probable que un consumidor asentado en una zona árida, entienda cabalmente lo que significa el concepto referencial de "olores de sotobosque", de ahí "la necesidad de contextualizar" cuando de catar y comunicar las cualidades de un vino se trata. O "si se les habla en términos confusos puede que no se beban el vino, pero si les indico que es amable en boca, lo más seguro es que sí lo beban, por lo que hay que dejar claro lo que es una cata para profesionales a una cata didáctica para el público".

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